sábado, 14 de junio de 2008

DUELO

Desde temprano desocupó la casa. La noche anterior había entregado los pocos electrodomésticos que tenía. Amontonó la ropa de su marido en una esquina del cuarto y cuando terminó de hacerlo, la guardó en una bolsa negra.

No había podido llorar, es más no quería hacerlo. Entregó la llave a la vecina y pidió que le guardara su maleta. Tomó la bolsa negra y salió caminando lentamente por la calle destapada. Sus pies, metidos en unas delgadas sandalias intentaban esquivar los charcos de agua lluvia. Se detuvo frente a la casa de su suegra, suspiró y entró en forma decidida.

- Aquí están los trapos del desgraciado de su hijo- dijo lanzando la bolsa al suelo- Y a la casa no lo lleve a velar, porque ya ni eso tengo.

Dio media vuelta y salió. Al principio, su suegra quedó pasmada, pero luego, la mujer empezó a lanzarle insultos desde la entrada.

Fue entonces cuando Julie Puello empezó a llorar. A llorar de rabia, de impotencia, de no poder levantar a puños a su marido que tuvo el descaro de morirse, de irse sin darle la oportunidad de preguntarle desde cuando la engañaba con la mujer que llevaba atrás en su moto.

1 comentario:

DIARIO DE UNA YOGUI dijo...

Este cuento , me pareció algo acido...la verdad ahora mismo noencuentro la palabra...pero bueno te pudeo decir que me ha gustado y despues dedarme mas de tres paseos por tu blog debo decirte que es el que mas me gusta!